Buscar este blog

Santiago de la Ribera

Santiago de la Ribera
Amanece

martes, 20 de julio de 2010

MITOS Y LEYENDAS

Una de las cosas que tiene haber vivido fuera tantos años,  son los mitos. Los recuerdos de la infancia y la adolescencia, con el paso del tiempo, acaban por convertirse en mitos unos y en leyendas otros. No hay nada peor que la caída de un mito.

Andaba yo por el paseo de la Ribera la semana pasada, después de haber dado un buen paseo en bici con mi amigo Emilio cuando le dije  - ¿Sabes que es lo que realmente me apetece? Unos huevos fritos con patatas.- A cualquiera que me conozca desde pequeño esto le puede parecer imposible porque desde que mis padres me mandaron, por petición propia, a comer en el colegio Monteagudo, yo no me he comido un huevo frito hasta hace cosa de dos años en que me he reconciliado con ellos. La historia del colegio es la normal porque los huevos fritos que nos daban allí, y supongo que mis compañeros de colegio de aquella época estarán conmigo en esto, eran lo más parecido a comerse una bolsa de plástico pringada de aceite que he tenido que comerme en mi vida.

Superado el trauma infantil y volviendo al tema, planteamos varias alternativas. A la obrera que los hacen de muerte, se nos había pasado la hora. Aquilino, sugerí, pero Emilio no estaba por esa labor y, por fin, me oí a mi mismo decir - La venta. Vamos a la venta de San Antonio.- El origen de este mito, está en la sabiduría del padre de mis amigos los Navarro.  Antonio, su padre,  que fue el mejor pediatra que ha dado Murcia y el más exquisito gourmet que yo he conocido en mi vida, aseguraba que el mejor embutido murciano era el de la Venta de San Antonio y los mejores huevos con patatas. Este, junto con las tortas de chicharrones de Guillen, las ensaimadas del Horno de la Fuensanta y el tocino de cielo de la Peladilla o el Caldero del Mar Menor que hacía Concha, la viuda de Miguel el pescadero de toda la vida de la Ribera forman parte de los mitos que uno tiene guardado de la infancia y que, en su juventud ratificó y que ahora, a mi vuelta, me encuentro con que unos han desaparecido y otros siguen ahí.


Cuando tuve edad de conducir, siempre que venía con amigos a la Ribera a pasar el fin de semana, a la vuelta teníamos parada forzosa en la Venta para cargar embutido para casa y pegarnos una buena comilona antes de seguir viaje. Siempre, a todos mis amigos, les recomendaba los huevos fritos. Todos mis hermanos hacían lo propio en sus excursiones de Madrid a Murcia y todos hablaban de los huevos de la Venta como una cosa difícil de igualar.

Llegamos a la Venta de San Antonio, cuyo acceso, es cierto, ya no es a pié de carretera como en su día y bueno.... El mito se vino abajo...

2 comentarios:

  1. Vaya huevos con patatas fritas de mi....
    Hacia tiempo que no tomaba algo hecho con tan mala follá. Se te puede pasar un huevo, pero no los dos. Se te pueden quemar las patatas, pero es que si además son congelatis, pues sin más comentarios.

    ResponderEliminar
  2. Desde luego. Una muesca más en la barra del bar

    ResponderEliminar