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Santiago de la Ribera

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Amanece

martes, 5 de octubre de 2010

Cansaalmas y Perturbientos

Esto es lo que tiene el murciano, es que siempre aprendes algo más. Yo, hasta ahora, conocía palabras sueltas, más del mundo vegetal que otra cosa. Pésoles, bajocas, perdices y pavas son nombres comunes de verduras y hortalizas. Hoy, sin embargo, he descubierto dos nuevos vocablos que, sin pertenecer al Murciano común y de toda la vida,  me parecen lo suficientemente interesantes como para comentarlos.

Así que, mientras espero a que aparezca el operario de Gas Natural, que aquí no sé que nombre tiene la contrata, pero que llevamos cuatro meses para que se dignen a venir, voy a ver como explico lo de estas dos nuevas palabras que hoy he aprendido al albur de una caña y una marinera.

La cosa ha sido como sigue: estábamos en el chiringuito de Francis peleando unos langostinos del mar Menor, bocado exquisito donde los haya, cuando Don Jesús, debajo de su gorra de capitán mercante ha dicho respecto a otro de los contertulios aperitiveros: "Ese es un cansaalmas". Cualquiera podrá imaginar mi perplejidad al oír semejante vocablo.

¿Cansaalmas?¿Qué es un cansa almas? .- pregunto inquieto (esto se lo he robado a Joaquín Mendes). A lo que me contestan con toda la naturalidad del mundo .- Pues eso mismo, uno que cansa las almas, vamos un "pesao".- Ahhh ya .- Contesto yo .- muy buena expresión... - y me responde Pacolo... - ¿No sabías lo que es un cansaalmas? Pues entonces tampoco sabes que, además, es un perturbiento.-  Mis neuronas, acostumbradas a digerir cualquier cantidad de información, se han visto más superadas que cuando descubrí, con horror,  que Concha Velasco tenía perdidas (y eso sin saber lo que eran las perdidas, que a día de hoy, me sobra información). Con lo cual, lo único que se me ha ocurrido preguntar no ha sido por doña Concha y sus pérdidas, sino que si "perturbiento" es con B o con V, claro, para ganar tiempo.
Un perturbiento, es aquel que, con su sola presencia, incomoda o perturba a los demás. Vamos, que en román paladino, lo que las chicas del barrio de Salamanca llamarían un pereza.

El aperitivo - comida ha seguido un rato más entre cañas, vinos y langostinos del mar Menor (que hoy, Francis, quería quitarse de encima). Mientras, uno llega a la conclusión de que, allí fuera, el mundo es diferente, de que todos los ombligos son redondos y de que aquí, el tiempo pasa despacio y uno tiene la sensación de que la vida dura mucho más.

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